
Los insecticidas son clave fundamental para el control ambiental y la conservación de la salud pública. Es una herramienta, que aunque subestimada, ayuda a nuestra calidad de vida de maneras significativas las cuales pasamos desapercibidas, pero cada vez son más notorias e indispensables para el desarrollo humano.
Pero ¿Qué es exactamente un insecticida y cuál es su papel?
Los insecticidas son compuestos químicos que, utilizados correctamente, ayudan a controlar y terminar con las plagas e insectos portadores de enfermedades que amenazan la salud humana y animal, además de la integridad del medio ambiente.
Se dividen en dos grandes grupos según su funcionalidad: Los orgánicos e inorgánicos.
- Insecticidas Orgánicos: Cuentan con una composición diseñada para atacar a las plagas de insectos desde el sistema nervioso central y para detener su crecimiento, y por lo tanto, su propagación. Según el Portal de Sostenibilidad del BBVA, su fabricación es menos sintética, lo que mantiene su efectividad causando un efecto no tan persistente que es respetuoso con el medio ambiente.
- Insecticidas Inorgánicos: Son aquellos que atacan directamente a la plaga llevándolos a un estado de asfixia y deshidratación. Según el portal INSP, si son usados en dosis adecuadas y concentradas, elevan el nivel de efectividad volviéndose propicios para el uso industrializado en su mayoría.
En el mercado actual, los insecticidas son encontrados en diversas presentaciones, como: Polvos humectables, aerosoles, gases, gránulos, soluciones oleosas, concentrados emulsionables, tratamientos para semillas, etc.
Cada uno tiene características que los convierten en el insecticida ideal. Algunas de las que debemos buscar en ellos son:
- Específico: No afecta a otros organismos más al que está destinado a exterminar.
- Toxicidad baja: Es importante que al elegirlo, notemos que esté comprobado su bajo efecto en seres humanos.
- Dosificado: Que la eficiencia sea garantizada con una dosis baja.
- Temporal: Que su duración en el ambiente sea suficiente para cumplir el cometido sin afectar agentes externos.
- Degradable: Debe ser capaz de no persistir en el ambiente para no sobreactuar ni perjudicar.
Para cuidar el medio ambiente, es necesario seguir recomendaciones de expertos. Por eso, es indispensable considerar:
- Aplicación localizada, no generalizada, solo donde la plaga sea abundante.
- Aplicación solo en el lugar afectado, evitando la propagación a otras áreas.
- Evitar uso en lugares con viento o corrientes de aire indeseadas para evitar la propagación.
- Evitar el contacto con fuentes de agua para prevenir la contaminación de las mismas.
El rol de los insecticidas, destacado por proteger la salud, tiene el efecto contrario cuando se emplea de formas erróneas o entra en contacto directo sin las medidas adecuadas. Por eso, en Pleez promovemos el uso de estos elementos guiados por profesionales, capaces de cuidar el medio ambiente, la salud pública y la integridad de los seres aledaños durante el empleo de estas herramientas.
Con un amplio catálogo de insecticidas especializados para todo tipo de áreas, plagas y en distintos formatos, acompañamos la experiencia con la asesoría necesaria de expertos para garantizar efectividad y seguridad durante el uso.
Promueve el uso responsable y comencemos ahora a cuidar tu salud y la del medio ambiente.




